En nuestro panorama cinematográfico existe una asignatura pendiente: la distribución de las cintas rodadas en América Latina y destinadas, en su gran mayorÃa, al público de esta región, es aún deficiente.
La mayorÃa de los filmes no cumplen con su ciclo vital. Los que felizmente logran despegarse del guion, como embrión inicial, y materializar aquellas palabras en imágenes, ya tienen un camino adelantado. Sin embargo eso no significa que logren llegar hasta el final. Pues en esta etapa comienzan a incidir factores más complejos, como es el caso del mercado, dominado por las grandes industrias. Ni siquiera los lauros en festivales internacionales representan una garantÃa para que la pelÃcula llegue a una mayor cantidad de personas. Aunque, obviamente, representan un escenario importante para la posterior etapa de venta y distribución.
Por otro lado, entre algunos escépticos aún se mantiene el criterio de que a los latinoamericanos no les interesan los temas vinculados a sus realidades y prefieren enajenarse con propuestas extranjeras. A pesar de que festivales como el de La Habana demuestran lo contrario, la distribución de materiales dentro de las fronteras del continente es muy escasa. Sin embargo, se han abierto espacios que propician la difusión del cine latino en escenarios estadounidenses y franceses.
El tema de la distribución es uno de los más antiguos y complejos del mundo cinematográfico. Pero lamentablemente, aún no se avizoran respuestas concretas para enfrentar el fenómeno, a pesar de que es uno de los más preocupantes para realizadores y público en general. En este sentido Alfredo Calviño, durante su clase magistral en esta edición del Festival, afirma que una de las posibles soluciones radica en no desdeñar las claves del cine comercial.
“Hay quienes no creen en el mercado, pero este es la vÃa para que el cine de autor tenga un espacio propio. Debemos lograr que el cine latinoamericano esté más cercano al público y que dialogue con él. Podemos decir muchas cosas inteligentes, pero la clave del éxito reside en la forma en que lo hacemos. En ese sentido debemos conquistar a los espectadores y lograr que ellos se reconozcan en la pantallaâ€.
Alfredo Calviño es director de Latinofusión, una de las pocas empresas distribuidoras de cine latino radicadas en el continente. Según su criterio, actualmente las pelÃculas tienen un ciclo de vida muy corto, por lo cual hay que diseñar estratégicamente cuáles serán sus pasos para que anden por caminos seguros. “Para que una pelÃcula logre posicionarse en los cines, previamente hay que realizar una campaña de promoción internacional para anunciar su presentación y esa es una de las etapas más difÃciles. Normalmente los productores llegan a este punto sin capital alguno y los agentes de distribución deben invertir en una publicidad que comúnmente es muy costosaâ€.
“Los festivales de cine son un punto clave para este proceso de promoción y venta, y en ellos, como agentes distribuidores, nosotros debemos garantizar una serie de factores, entre ellos la publicación en la prensa. Otra posible solución a este problema es que las televisoras nacionales inviertan cada vez más en el proceso de producción de pelÃculas, lo cual asegura de antemano su exhibición en la pantalla chicaâ€.
En esta edición del Festival, Latinofusión representa varias pelÃculas, entre ellas la cubana Juan de los Muertos , un filme que según Calviño conecta muy bien con los espectadores y que se prevé como éxito de taquillas en Latinoamérica y otros paÃses del mundo.
Por Nadia Herrada Hidalgo |