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Chicos Almodóvar, pasajeros del Festival
 
 

Entre las cintas que llegan en esta Muestra de Cine Español, se encuentra Los amantes pasajeros, la más reciente entrega de Pedro Almodóvar. Es una película coral cuya trama se sostiene en formidables actuaciones.

Todo comienza cuando en un vuelo a México D.F. surge un problema grave, de modo que, los pasajeros, al verse al borde de la muerte, irán sacando poco a poco sus secretos más íntimos. Estos tripulantes, variopintos y diversos entre sí, en tono de desaforada comedia para olvidar la angustia del momento, comienzan a enfrentarse, a golpe de confesiones, al mayor de los peligros, que no es precisamente la situación de riesgo del avión, sino el que cada uno lleva dentro de sí.

De tal forma, se imbricarán estos pintorescos personajes en el esperado regreso a la comedia del cineasta manchego. En esta, su entrega número diecinueve, regresa a sus temáticas de siempre, donde muerte, homosexualidad y deseo funcionan como aristas inequívocas de su geometría cinematográfica.

Dos de estos «amantes pasajeros» aterrizaron en La Habana por primera vez para presentar el filme en el 35 Festival de La Habana.

Hugo Silva y Raúl Arévalo, dos de los más conocidos y talentosos actores españoles de su generación. Sobre este filme, sus personajes y el estado actual del cine español, dialogaron.

¿Cómo se sintieron trabajando con Almodóvar?

Hugo Silva: Honestamente, cualquier actor del mundo quiere filmar con Almodóvar. Cuando te llaman parece casi una broma. Es impresionante lo fácil que resulta trabajar con él, en contradicción con lo que muchos piensan; todo está en conectarse con su universo, entrar y bucear allí. Fue muy positiva la experiencia. Lo más interesante de Almodóvar es que es un genio único, que tiene un estilo bien marcado y definido, un sello inequívoco, auténtico. Es tan Almodóvar hasta en la hora de rodar los planos, escribir los parlamentos; es muy difícil quedarse con alguna influencia de su estilo e impronta. De otros directores puedes fijarte cómo trabaja con los actores y la cámara, pero con Almodóvar no; tiene sus códigos bien determinados, desde dirigirse a los intérpretes, manejar las luces, construir las secuencias, los planos hasta escribir los personajes.

Raúl Arévalo: La dinámica y la química del rodaje fueron extraordinarias. Fue realizar uno de los grandes sueños de mi vida. Desde que era muy jovencito mi familia me decía, mira a ver si un día trabajas con Almodóvar; entonces, es como realizar ese gran deseo. La suerte que hemos tenido en este rodaje, y que no se da siempre, es que ha sido un grupo muy grande de actores que nos hemos llevado maravillosamente. Eso no siempre sucede, a veces los filmes quedan bien, pero no hay el buen rollo que en esta película ha habido. La empatía fue desde el primer día, lo que en este sentido hace al filme muy especial. Ahora aquí a La Habana, recordamos cuando hace unos días estuvimos en Berlín en un homenaje que le hicieron a Almodóvar y los actores fuimos todos juntos, y nos la pasamos muy bien, como una gran familia.

¿Cómo asumieron el reto de interpretar personajes homosexuales?

Hugo Silva: Reconozco que no me costó casi nada asumirlo. Pues la composición de mi personaje no tiene nada de «plumas» como los azafatos, él lo lleva más por dentro que por fuera. No me fue complicado, tengo un monólogo en que hablo de mis experiencias homosexuales y de cómo me inicio, y creo que lo abordé como cualquier parlamento. Lo más importante era estar en el código de Almodóvar para poder afrontar esos textos y que todo fluyera y estuviéramos montados en el mismo tren. A mí me da igual lo que tenga que decir, solo me importa que tenga sentido y esté bien escrito, como en este caso. Lo más importante es la historia, estoy apto para decir cualquier salvajada sin problemas.

Raúl Arévalo: En mi caso le dije bromeando a mi novia, que también me acompaña en esta visita a La Habana, que durante dos meses iba a acostarme con hombres para entender el personaje. No fue necesario (se ríe). Por mi parte fue muy divertido y Almodóvar me ayudó más que a ninguno, porque yo tenía que llenarme bien de plumas. Para trabajarlas me llevó a cenar casi a diario con sus amigos. Observándolos poco a poco, fui captando la gestualidad, me decía: fíjate bien en la cara de este, pero no olvides como pone este otro las manos. Fue muy divertido, muy enriquecedor y novedoso para mí.

¿Qué opinan del cine latinoamericano?

Hugo Silva: El cine latinoamericano tiene mucho que decir. Como concepto creo que es inabarcable porque son muchas culturas, tantos países y diversas personalidades, que me parece muy grande y vasto. Lo que debemos concientizar todos los hispanoparlantes es que tenemos un mercado con muchas posibilidades que, incluso, puede ser mejor que cualquier otro. Debemos apreciar más nuestro cine, el que se hace en español, y no caer tanto en el cine norteamericano.

¿Y la situación actual del cine de su país?

Raúl Arévalo: El cine en España está malísimo. La crisis ha afectado a todo en el país, incluso al cine. Fundamentalmente, existe una especie de cruzada extraña de la política contra la cultura española. Algo muy raro que no creo que suceda en la actualidad en ningún país del mundo por temas políticos Es una guerra muy rara, y absurda. Es un tema que me da un poco de miedo, pues dicen que la cultura es ocio y que el ocio no es necesario cuando estamos en crisis, y creo que es todo lo contrario, tanto como para escapar como para reflexionar de la realidad. Creo que un país sin cultura es un país peligroso. No se puede vivir sin empatía, sin sensibilidad. Quieren hacer una nación de robots que solo trabajan para comer, un pueblo de gentes manipulables. Error catastrófico y triste, porque mi país es uno de los que mayor tradición cinematográfica posee en Europa. Es contradecir la creatividad, porque cada vez hay más jóvenes con ideas geniales  haciendo diversos tipos de cine con muchas ganas, tanto de autor, como experimental, como más comercial. Te pongo un ejemplo, hace unos años el cine de terror era un subgénero que apenas se producía, y en la actulidad se hace a la altura de los yanquis, y de hecho es el cine que más exportamos, hecho que coincide con un momento en que hay tan poco apoyo a la cultura y están tan mal las cosas, que no hay dinero para hacer cine, y cada vez se realizan menos películas y sentimos que todo se hunde. Hay medidas que son incomprensibles; el mismo precio de la entrada del cine es una salvajada para la gente normal, que no puede permitirse muchos gastos.

Hugo Silva: Cada vez se pone más difícil la situación en el cine, al igual que sucede con el teatro. Es curioso, porque el nivel de creatividad y el nivel de expectación que hay afuera con el cine español es altísimo, lo que contrasta con lo terrible y penoso de esta historia. Somos privilegiados en hacer lo que nos gusta, pues el 90% de los actores españoles se dedican a otra cosa para sobrevivir; están en paro, al igual que el 30% de la población en general.

Por último, ambos afirman no tener preferencia por ningún tema o género en específico. Les gustan los retos y las historias novedosas. «Nos encanta meternos en todos los charcos, lo que nos divierte es experimentar», concluyeron.

Por Cecilia Crespo

 
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